Capítulo V. CONFIGURACIÓN DE LA DISCORDANCIA
February 26, 2006El relato del paciente esquizofrénico presenta características estructurales definidas, en términos de referencia, organización temporal y agentividad. Es pertinente recoger estas observaciones estructurales con el propósito de caracterizar el acto configurativo que subyace a estas particularidades en su operacionalización. Este breve capítulo aborda las conclusiones del estudio de la estructura del relato autobiográfico y presenta una propuesta de intervención en la institución psiquiátrica.
Recordando la idea de Ricoeur sobre la concordancia discordante que constituye el relato, es posible pensar en estas particularidades estructurales. La estructura narrativa del relato autobiográfico del paciente con esquizofrenia privilegia la discontinuidad. En este sentido el narrador produce una “discordancia concordante”. Es necesario recordar que en las consideraciones teóricas narrativas, la discordancia constituye los giros narrativos. En el análisis de los relatos se encontró que el relato se constituye de trastrocamientos, producidos por yuxtaposiciones temáticas. El acto del giro narrativo nunca es elaborado con suavidad por los pacientes, y siempre se señalan fallas en las transiciones temáticas. Mientras esto ocurre, la continuidad (concordancia) del relato se rompe, en términos de su unidad como estructura de sentido.
En La Aproximación Narrativa se define la configuración como el acto que media entre la continuidad y la discontinuidad en el relato. En el caso del relato autobiográfico del paciente con diagnostico de esquizofrenia, su mediación privilegia la presencia de discontinuidades. En este sentido, al acto configurativo del paciente no logra establecer una síntesis de las dos tendencias, y por ello el rompimiento del sentido es consecuencia del privilegio de la discontinuidad en el proceso.
Estas consideraciones del acto configurativo se pueden operacionalizar, elaborando las articulaciones de las dimensiones estructurales en dimensiones representacionales de la experiencia en tres categorías representacionales del relato: situación, personaje y evento.
La articulación de las operaciones de referencia y organización temporal producen en el relato la elaboración de una situación, entendida como la presencia de un sujeto de oración en un contexto (espacio-temporal) determinado. Esta representación de la experiencia no se logra narrar exitosamente en los relatos, puesto que los sujetos no se especifican constantemente ni se mantiene la referencia a ellos en los relatos. Tampoco hay una elaboración de los contextos, que permita establecer el ambiente o la escena en que se presenta una situación.
Las situaciones de la experiencia esquizofrénica que se manifiestan en esta estructura narrativa son representaciones que no pueden ser elaboradas, porque no se logra interpretar la presencia del sujeto en un lugar en el tiempo-espacio. Si el sujeto y el contexto no están claramente definidos, la interpretación de una situación no será mantenida en el acto de narrar.
El acto de configuración narrativa en el paciente esquizofrénico no cuenta con elementos suficientes para lograr la elaboración de situaciones permanentes, a menos que la referencia sea específica y el contexto espacio-temporal sea definido. En los relatos de algunos pacientes se puede comprobar que existen situaciones (embarazo, hospitalización) que tienen una continuidad en el relato, pero son realmente escasas las veces que la configuración de situaciones es posible. En estos casos se hace la hipótesis de que en el marco de la relación previa establecida con el oyente, los actos configurativos se orientan a la comunicación y facilitan el proceso de la narración.
Otras representaciones de la experiencia que se articulan al relato son los personajes, entendidos como los sujetos que ejecutan una acción que les ha sido asignada. El personaje es una construcción articulada de las operaciones de referencia y agentividad. La configuración cuenta con estos dos elementos para establecer agentes en el relato.
Con los sujetos anónimos es difícil configurar personajes en el relato autobiográfico del paciente. La ausencia de nominalización deja narrada la inespecificidad de la representación del sujeto (en la mente del narrador), y en este sentido la atribución de la acción no puede operacionalizarse en términos de acciones desarrolladas en el tiempo. La adscripción se mantiene, mientras también permanezca la referencia. El establecimiento de sí como personaje es una cuestión central del relato autobiográfico. Es curioso que aunque el pronombre personal respeta el principio de Shoemaker, ello no garantiza el mantenimiento del uso de esta referencia. Entonces hay que agregar a la ecuación configurativa, la tercera operación, el tiempo. El personaje también se representa en términos de un evento, que involucra las tres operaciones narrativas. Esta es la representación más compleja, pues en ella se articulan los sujetos, la acción y los contextos. El acto de configuración logra aquí la representación completa de la experiencia. La articulación de una situación y un personaje toma en el relato la forma de un evento concreto. Esto es lo que Ricoeur llama la mímesis de la vida. El evento constituye la base del pensamiento narrativo, pues puede decidirse sobre su verosimilitud y discutirse sobre la intencionalidad.
La configuración de eventos en el relato del paciente esquizofrénico se logra en muy pocas ocasiones. Cuando se logra, el relato cuenta con una referencia específica a los sujetos, un contexto que aunque no es elaborado si se mantiene y define tiempo y espacio.
Volviendo ahora a la pregunta sobre el personaje central, si se considera la relación entre situación y personaje, en el relato se desarrolla la acción en una situación específica. Si la situación no permanece, el sujeto no puede ser desarrollado como agente por el narrador, pues no tiene un lugar en el cual continuar una acción. Los errores en la agentividad no son de atribución falsa, sino de falta de un espacio y un sujeto definidos. La discordancia del relato esquizofrénico se presenta en la configuración de los eventos.
La configuración del narrador como personaje central del relato autobiográfico tiene estas dificultades relacionadas con la permanencia del contexto en que se ubica. En general, el narrador salta de un espacio u otro en el tiempo, debido a la no permanencia de las situaciones que logra configurar. De ahí que en pocas ocasiones, se presente la situación de conflicto. La configuración de un conflicto es la articulación de dos acciones encontradas, implicando que dos personajes deben permanecer en la situación para que ella se presente. En algunos relatos, se puede ver que los pacientes lograban establecerse a sí mismos como personajes en situaciones de conflicto con otros sujetos específicos en situaciones permanentes.
La continuidad del relato se obtiene cuando se construyen cadenas de eventos, que se articulan entre sí por la implicación de ciertas intencionalidades de los personajes. La representación de personajes en situación (eventos) puede encadenarse siempre y cuando haya una intención implícita en la acción. Los eventos resultan ser en este orden de ideas, las unidades en que se construye el sentido del relato, puesto que su orden formula la unidad del mismo.
Si la dinámica que configura el relato en una discordancia concordante es la misma que sintetiza la mismidad y la alteridad ricoeurianas de la identidad personal, es posible pensar en la subjetividad del paciente con diagnóstico de esquizofrenia. La subjetividad narrativa del narrador esquizofrénico se expresa en la imposibilidad de construir intencionalidad en su discurso. El sujeto psicótico no logra organizar su experiencia en las mínimas unidades de sentido que fundamentan el acto de habla como una construcción unificada. Lo que se concluye es que los pacientes tienen una identidad narrativa discontinua, fragmentada, que tiene vacíos de significado que se complementan con la yuxtaposición de categorías de varios niveles (semánticos, fonológicos, etc.)
Considerando el lenguaje como la herramienta esencial de construcción de sentido es necesaria la ideación de estrategias que les permitan a los pacientes re-elaborar sus construcciones narrativas con el fin de restituir su habilidad de construcción de significados compartidos. Si el discurso esquizofrénico encierra una significación íntima, su estructura debe ser develada por el análisis preciso del relato, a fin de identificar sus habilidades narrativas, y potenciarlas en trabajos de grupo donde se desarrollen en contextos comunicativos.
En otras palabras, las ideas aquí propuestas pueden resumirse de la siguiente manera. Si el relato autobiográfico logra dar cuenta de procesos de identificación y contextualización de situaciones de la vida personal del narrador, entonces el relato contendrá episodios y eventos que recogen su interpretación de la experiencia. Esto quiere decir que el narrador podrá elaborar de un relato al siguiente estas interpretaciones, en una construcción de significado. Es necesario que el paciente elabore estos procesos de identificación y contextualización a través de trabajos grupales, que le permitirán poner su palabra en un ambiente de interrelaciones de significados.
Utilizando material literario concreto (cuentos cortos, poemas) pueden abordarse procesos de análisis de contextos, personajes y escenarios que le den al narrador posibilidades de recrear representaciones narrativas. El trabajo de identificación y contextualización de escenarios narrativos en obras literarias sencillas, la construcción de dibujos a partir de la lectura de descripciones de personajes y lugares, la re-narración de evento en secuencia puede dar a los pacientes institucionalizados las herramientas necesarias para desarrollar estrategias de interpretación de su experiencia, que les permitan resolver las discontinuidades de la vivencia de la esquizofrenia.
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