Alfonsina

January 25, 2006


Gustave Courbet, Woman with a Parrot, 1866

Cuando la nueva maestra de música dijo “quiero que alguien cante”, me sentí tiesa, muda, sorda y tonta.
Mis compañeras le dijeron: ella sí que canta bonito, y me lo creí, en mi narcisismo enorme cual carpa de circo.
Ella se dió cuenta de mi vergüenza, mis mejillas rojas como claveles.
“Cante”, dijo.

Yo sólo me sé una canción profe:

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
y un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
y un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma

Sabe Dios que angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas
la canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma
y te está llamando
y te vas, hacia allá como en sueños,
dormida Alfonsina, vestida de mar.

(qué guitarra)

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado.
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza en paz
y si llama él no le digas que estoy,
dile que
Alfonsina no vuelve.
y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Y una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma
y te está llamando
y te vas hacia allá como en sueños
dormida Alfonsina, vestida de mar
y te vas hacia allá como en sueños
dormida Alfonsina, vestida de mar.

Hoy me canta Calamaro, y suena igual hermosa. Siempre, la belleza de una mujer. Hoy, más que nunca.