V

January 5, 2006

V tiene 4 años de edad. Es una niña con postura corporal rígida, casi robótica. Tiene la costumbre de poner su pequeña lengua contra la mejilla izquierda, haciendo un gesto tenso. Llega con la madre, quien se preocupa mucho por las habilidades sociales de su hija, pues ella no comparte con los otros niños de la escuela.
Le pido a V que dibuje a su familia. Empieza por la madre, pero piensa mucho en casa. Dibuja puertas, ventanas, pisos. Luego le pido que regrese al dibujo de las personas en casa. En orden estricto, dibuja a la madre, la hermana menor y la mayor. Se acaba el espacio en la hoja de papel. Su trazo es fuerte, firme. Decidida, utiliza el color para completar lo que quiere mostrarme. Cuando termina, me dice que la hermana y la madre están haciendo el aseo.
Ella luego dibuja al padre en otra hoja, me dice que él está trabajando. La madre afirma que el padre impone la culpa de los síntomas sobre la niña, acusandola de sobreprotectora. En consulta, la señora no me da esa impresión, y de hecho, muestra cierto interés en dejar a la niña sola conmigo.
Finalmente, le digo a V. que se fije bien en su dibujo, y vea quién hace falta. Ella dice que falta ella misma, pero porque está conmigo en el consultorio y no en casa. Hiperrealista, como una niña de 4 años. Se dibuja a sí misma desde la ventana, en el segundo piso. Es diminuta, casi no se toma el tiempo en elaborarse a sí misma.


Mary Cassatt, Little Girl, 1878

AF

A es un hombre de 29 años de edad. Nacido en P., viajó a C. siendo adolescente y se estableció en C. Se dedica afanosamente a desarrollar su trabajo en una empresa promotora de salud privada y aunque no terminó su carrera universitaria es un hombre inteligente, buen conversador, amable y de buen trato.
Llega a consulta preocupado por dificultades con su pareja, es homosexual y tiene el virus del Sida desde hace 4 años. El conflicto por desengaño ha desarrollado en A. conductas de agresión física y verbal hacia su pareja, seguidas por un enorme sentimiento de culpa e impotencia.
El discurso de A. contiene elementos que evocan el dolor de la desolación, en el sentido de dolor por no ser sujeto del pensamiento del ser amado. Sin embargo, al observar más detenidamente su descripción de la relación, aparecen elementos de aplazamiento del dolor por la noticia del cotagio con VIH.
En las sesiones posteriores, A. trae decisiones sobre su futuro, afirma sentirse preocupado por el proceso con su ex-pareja, pues dice que en cualquier momento puede volver a caer en el error de dejarse manipular por esta persona, un vividor, en sus palabras.


Gustave Caillebotte, Young man at his window, 1875

Canada 1990

Tuve la extraña sensación de no poder salir del pequeño sótano. Era un lugar paricularmente cálido y a la vez húmedo. Casi matriz? No sé cómo, ni por qué, la música allí me protegía y recogía de forma extraña, bella. Tuve mucho tiempo para oír lo que no había escuchado antes. Y supe que la vida en un país extraño era demasiado atractiva para mí. Tenía 15 años. Supe que era buena para aprender a pensar como los que son de otro lugar, supe que era tan dueña de mí misma fuera de Colombia. Y también aprendí a pensar en otro lenguaje.

Mis familiares me llevaron a una casa junto a un lago en el verano de este año. Vi los patos nadar desde la hamaca, y me preguntaba si la vida puede ser igual de bella en el invierno, cuando los patos se han ido y el agua se endurece como piedra transparente. Creo que no, creo que la belleza de la luz cuando rebota en el hielo es hermosa, con una belleza distinta. Me quedé dormida en la hamaca, hasta que escuché los ruidos de los adultos, festejando nuestro encuentro después de algunos años de distancia. Y no podía conversar con los de mi edad, siempre me he sentido más cómoda con los adultos. Quizás porque nací con el alma vieja, como dicen. Quizás porque mi ego inflado siempre ha sido así. No lo sé.

Suponía que el viento de la noche me traería nuevos olores. Y en efecto, así lo hizo.

Loquera

La idea de este blog es doble en significado. La primera intención es hablar de mi trabajo como analista, buscando recoger impresiones y comentarios sueltos sobre los casos clínicos y la posibilidad del psicoanálisis como una estrategia terapéutica. La segunda intención es escribir y publicar imágenes de la memoria melancólica de la autora.